En Nuestros Pequeños Hermanos (NPH) Guatemala, aprender a comunicarse no siempre pasa por las palabras. Beatriz* lo descubrió hace algunos años, cuando la lengua de señas se convirtió en su puerta hacia el mundo — y hoy, junto al equipo que la acompaña, sigue construyendo su camino hacia la autonomía.

Beatriz* diciendo «te quiero» en lenguaje de señas.
Su Historia
Beatriz* es beneficiaria de NPH desde el 27 de junio de 2019. Desde su ingreso, ha recibido terapia de lenguaje de señas, lo que ha contribuido significativamente a fortalecer sus habilidades de comunicación. A lo largo de este proceso ha mostrado avances importantes, considerando que presenta una pérdida auditiva de nacimiento. La preparación recibida durante estos años le ha permitido desenvolverse adecuadamente en diferentes entornos sociales, además de contar con acompañamiento y formación académica orientados a fortalecer sus capacidades y oportunidades de desarrollo.
En 2024, alcanzó la mayoría de edad y fue trasladada a la Casa de Transición, destinada a jóvenes mayores de edad. Actualmente, está próxima a cumplir 21 años.
Su Camino Hacia la Independencia
Durante los tres años que ha formado parte del Programa de Transición, Beatriz ha logrado avances significativos en su proceso de autonomía. Se moviliza sola hacia su centro de estudios y, como parte de su Año de Servicio (un año durante el cual los jóvenes ayudan en diversas áreas del hogar como forma de retribuir el apoyo que han recibido), apoya tres días a la semana en el área de cocina de Casa San Andrés — una experiencia que le ha permitido desarrollar habilidades prácticas, fortalecer su sentido de responsabilidad y ganar mayor autonomía en su vida cotidiana.

Uno de sus logros académicos más significativos de este año fue completar su educación básica en la escuela para sordos LAVOSI, a través del Programa Nacional de Educación Alternativa (PRONEA); un hito importante que amplía sus oportunidades de inclusión personal, académica y social.
En general, Beatriz* es una joven capaz y responsable, comprometida con sus deberes y siempre dispuesta a aprender, lo que refleja su avance constante hacia una vida cada vez más independiente.
«Para mí, aprender lengua de signos no era solo algo que deseaba; era mi oportunidad de comunicarme con el mundo. Tomé clases y asistí a sesiones de terapia de lengua de signos. La oportunidad de aprender esta lengua me brindó los cimientos para lograr mi independencia. En cuanto a la inclusión, me gustaría decirles a los demás que, cuando se nos ofrecen oportunidades, confianza y las herramientas adecuadas, podemos lograr grandes cosas».
La Mirada de Quienes la Acompañan
Leticia, Trabajadora Social de NPH Guatemala, también aprendió lengua de señas — y su experiencia ofrece otra perspectiva sobre lo que este aprendizaje significa para la misión de NPH:
Comencé a estudiar lengua de señas en septiembre de 2021, mientras cursaba el segundo año de la carrera de Trabajo Social. Consideré que sería una herramienta importante para mi profesión, ya que me permitiría servir de puente para las necesidades, los sueños y las esperanzas de la comunidad sorda. Me formé en los niveles básico, intermedio y avanzado en En-Señas Guatemala. Desde entonces, he tenido la oportunidad de conocer y comunicarme con personas sordas, lo que me ha ayudado a comprender que existen muchas formas de comunicación: a través de las manos y los gestos, también podemos escuchar, sentir y conectar con otra persona.
Todo esto es importante porque el objetivo de NPH es que cada niño, adolescente, joven y adulto con discapacidad crezca en un entorno seguro y afectuoso, contando con las oportunidades necesarias para alcanzar su máximo potencial y sentirse parte de una familia. Para brindar una atención verdaderamente integral, nuestro equipo necesita prepararse y explorar diversas formas de comunicarse con ellos. La lengua de signos nos permite conectar, comprender sus necesidades, sentimientos y deseos, y ayudar a derribar las barreras de comunicación; en definitiva, les hace saber que su voz y sus sentimientos importan, y que forman parte de nuestra familia.
En cuanto a la inclusión, me gustaría decirles a los demás que muchas personas con discapacidad tienen mucho que expresar. Si estamos dispuestos a apoyar su crecimiento y bienestar, podemos empezar con pequeñas acciones: aprender, escuchar, estar presentes y buscar la manera de ser ese puente que les permita compartir sus ideas, sus necesidades y sus sueños.
________________________________________________________________________________________
Aprender lengua de señas no se trata solo de adquirir una forma diferente de comunicarse; es abrir una puerta a la inclusión, el respeto y la diversidad. Es una manera de decirle a alguien: «Quiero entenderte, quiero escucharte y tu voz también importa». Al hacerlo, construimos un mundo donde nadie se sienta excluido por su forma de comunicarse.
Puedes apoyar esta y otras iniciativas con su donación.
*Se ha cambiado el nombre por motivos de privacidad.



