Un año para agradecer y servir con amor

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El Año de Servicio —también conocido como Año Familiar— es una etapa muy especial que viven los jóvenes y señoritas de nuestro programa de cuidado residencial antes de iniciar sus estudios superiores. Es un año dedicado a servir, acompañar y apoyar en distintas áreas del hogar. Esta tradición nace de la visión del Padre William Wasson, quien creía que los más grandes debían retribuir a los más pequeños, como una forma de amor y compromiso hacia su familia NPH.

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El Año de Servicio —también conocido como Año Familiar— es una etapa muy especial que viven los jóvenes y señoritas de nuestro programa de cuidado residencial antes de iniciar sus estudios superiores. Es un año dedicado a servir, acompañar y apoyar en distintas áreas del hogar. Esta tradición nace de la visión del Padre William Wasson, quien creía que los más grandes debían retribuir a los más pequeños, como una forma de amor y compromiso hacia su familia NPH.

Llegué a Nuestros Pequeños Hermanos (NPH) El Salvador cuando era muy pequeña, tenía 6 años de edad y, aunque al principio todo era nuevo y un poco desconocido para mí, con el tiempo se convirtió en un verdadero hogar. Llegar aquí significó tener una nueva oportunidad, un lugar donde me sentía segura, acompañada y rodeada de personas que, hasta ahora, me han apoyado en cada paso de mi vida.

Mi infancia en NPH fue muy bonita, crecí rodeada de amigos que se convirtieron en hermanos, y de tíos y tías que siempre se preocuparon por mí. Aprendí a compartir, a respetar y a valorar lo que tengo. Aunque hubo momentos difíciles, siempre sentí el cariño y la guía de quienes me rodeaban.

También el apoyo emocional y académico que recibí fue fundamental. Gracias a los tíos y tías aprendí a creer en mí misma, a esforzarme por mis metas y a mantenerme firme incluso cuando las cosas no son fáciles.

Los valores que más me han marcado de NPH son la responsabilidad, el servicio, el respeto y el amor. Aquí aprendí que servir a los demás con amor y humildad es una forma de agradecer lo que uno ha recibido; de igual forma, estos son valores clave que guían mis decisiones.

Para mí, el Año de Servicio es una forma de agradecer todo lo que NPH me ha brindado desde que estaba muy pequeña. Es mi manera de devolver un poco de todo el amor, apoyo y oportunidades que he recibido. Es un año de crecimiento, aprendizaje y compromiso con mi familia.

He trabajado en 5 áreas. En general, mi día a día en cada una consiste en apoyar en las actividades, acompañar a los niños, ayudarlos y estar pendiente de lo que necesiten. Cada día es diferente, pero siempre trato de dar lo mejor de mí. Por ejemplo, en cocina aprendí cómo se hacen diferentes ensaladas y cómo se prepara la comida para todos. En la escuela, descubrí la importancia de mantenerla limpia, ordenada y cuidada para los estudiantes.

En este año he adquirido más paciencia y responsabilidad. Todo esto me ha hecho valorar más el trabajo en equipo y comprender la importancia de servir con amor. Me ha ayudado a madurar y a ver la vida desde una perspectiva más agradecida; de igual forma, pienso que son habilidades que me ayudarían en un trabajo ya sea de limpieza, cocina, cuidar niños o atender a las personas.

El Año de Servicio es una oportunidad muy grande, que nos ayuda a prepararnos para formar nuestro propio futuro y ser personas de bien. Me hace sentir feliz y orgullosa ver a los niños sonreír o aprender algo nuevo gracias a mi apoyo. Es bonito saber que puedo ser un ejemplo para ellos, así como otros lo fueron para mí.

Aunque uno de los mayores desafíos ha sido adaptarme a las responsabilidades cotidianas y mantener la motivación constante, lo he conseguido gracias a mi esfuerzo, paciencia y recordando el motivo por el que estoy aquí. Además de contar con el apoyo de las tías, tíos, compañeros y otros colaboradores que siempre están dispuestos a escuchar.

En la universidad, me gustaría estudiar la carrera de Idiomas para poder conversar con personas de otros países y trabajar de eso. Mis sueños son tener mi propia casa, carro y ser muy independiente, porque quiero seguir ayudando a los demás y contribuir de una manera positiva a la sociedad, tal como NPH lo ha hecho conmigo. De igual forma me gustaría mucho ayudar a los animales de la calle, y darles refugio y comida.

Para esto, me preparo con entusiasmo y compromiso. Estoy enfocada en fortalecer mis hábitos de estudio, organizar mi tiempo y mantener una mentalidad positiva. También me apoyo mucho en los consejos de quienes ya pasaron por esta etapa.

Si pudiera describir mi experiencia en NPH en una palabra sería “gratitud”, porque todo lo que hoy soy se lo debo a esta gran familia. Cada experiencia, cada lección y cada persona que he conocido aquí me han ayudado a crecer. Y lo que más me gusta de ser parte de NPH es el sentido de unión y amor que se vive aquí. No somos solo compañeros, somos una familia que se apoya, se comprende y se ama en todo momento.

En NPH El Salvador creemos firmemente que el servicio y la gratitud transforman vidas. Historias como la de Scarlet* nos recuerdan que, cuando se siembran amor, valores y oportunidades, se cosechan jóvenes comprometidos con construir un futuro mejor para ellos, sus familias y su comunidad.

*Nombre modificado por motivos de privacidad.

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